Friday, 09 October 2009

En una revolución uno participa o pierde la cabeza como Marie Antoinette

cabeza-cortada

Y me temo que muchos  clientes, anunciantes, ejecutivos, dueños de empresas todavía no se han enterado de ello, vamos, que hay que recordarles que estamos dentro de una revolución, inmersos.

Una revolución que afecta a todo el mundo por igual y en el mismo momento y que esta ocurriendo con una velocidad y con una vehemencia inusitada,  pasando por todos los estados, gobiernos, empresas, escuelas, sistemas, partidos, sociedades, filosofías y doctrinas con una intensidad como nadie se podía imaginar.

La Revolución Digital es ya tan importante a nivel cultural como la francesa y ya está sobre nosotros dentro, y algunos todavía no se han enterado, o no lo quieren ver o lo están infravalorando. En diez, quince años, nos sorprenderá mirar hacia atrás, y ver cómo han nacido nuevas empresas y marcas que dominan los mercados. Marcas que hoy todavía no existen, y ni nos imaginamos quiénes o qué pueden ser. Y recordaremos con estupor cómo vimos morir otras empresas que hoy nos parecen seguras, fuertes y ejemplares.

Porque insistir en este hecho es  ya para muchos un aburrimiento, una repetición. La respuesta es muy simple: sólo un pequeño porcentaje de los anunciantes está realmente haciendo sus primeros pasos en internet. Y no hablo de una página mal cuidada o una intranet, con la que se ahorra el coste de la revista semanal de la compañía, no; estoy hablando de comunicación, comunicación en mayúsculas. De hablar y comentar, de iniciar ideas, nuevas ideas y responder a preguntas, de reaccionar y protestar, de ser y estar vivo y comunicar como un ser vivo y no como una  firma alejada que escribe y piensa como si lo estuviera haciendo para un mausoleo y con intención de grabarlo en mármol y en latín.

Estoy hablando de conectar y intercambiar, uno a uno, con esta nueva sociedad de millones de individuos que ahora crean su propia cultura y sistema de valores sin que nadie les diga cómo y cuándo, sin multas, barreras, ni ideologías. De esto se trata y de nada más. De no excluirte. De no dejarte a ti mismo fuera. De ignorarles. Aprender y formar parte de su idioma, su lengua, su forma de moverse y conectarse con el mundo y, de paso, cambiar el mundo.  Debes participar en este mundo que ellos están creando, es tu obligación, entre otras porque también es tu mundo. Tienes que ser parte de este nuevo paisaje, ser uno de ellos, con naturalidad, con personalidad y con una voz que ellos entiendan.

Internet no es simplemente un medio más como creen muchos ejecutivos de marketing o casi todos los especialistas de agencias de medios (y encima, añaden, falta el instrumento adecuado  para medir el impacto, para hacer un simple plan de medios; banners, botones y skyscraper, rentable y vendible. Resumiendo, me temo que muchos de ellos si que están fuera…) Internet es el META-MEDIO como predica Serge, el director creativo de Zapping Interactive. Es el reflejo de todos los medios que hoy existen y de los nuevos: los más revolucionarios.

Es el teléfono, la televisión, todos los canales, todos los correos, los periódicos, las revistas, los clubs, los bancos, las tiendas, las universidades, los archivos y las bibliotecas del mundo, los museos, los cines, los libros, la musica, las imágenes y el pensamiento de todos y de que cada uno que lo ve y lo comenta. No es un medio más, es  tan complejo, que lo de hoy no lo vas entender mañana porque va ser distinto, cambia, muta: es un virus, el virus del futuro. Pero si no empiezas hoy con los primeros pasos, mañana, después de la crisis, tu competencia habrá cogido la delantera y quizá sea para siempre.

Según un informa del periódico El Pais, los españoles somos ya el segundo país detrás de USA que mas gente usan internet. Un 60.9 % de los españoles se mueven y comunican de esta nueva manera. Vaya sorpresa y vayas posibilidades, porque uno no tiene que ser grande, para estar en los chats, el facebook, en twitter, tuenti o lo que nace cada día. No debería existir una excusa para no hacer nada. Y no hay crisis suficientemente grande, dura y fuerte para ignorar una revolución. Porque normalmente son imprevisibles. La Revolución Digital también lo será, es más ya lo es. Es una lástima, que la crisis nos castigue ahora durante esta época, pero no es la razón por la que perder la combatividad, el interés, las ganas de hacer todo posible para que mañana tu negocio tendrá todo el futuro que se merece.

Publicado por Urs Frick

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