Criticar es más fácil
Quien trabaja en comunicación lo sabe, criticar está chupado. Y encontrar la frase que te hunde en el agujero, es una cuestión de horas. Curiosamente, no se tiene que escribir demasiado para plantear los argumentos de ataque, la sangre empieza a hervir desde el primer momento y las palabras envenenadas salen como chispas desde un lugar muy profundo.
Quizás es un símil fácil, pero a veces uno piensa que es como algo caliente y amargo que sale de una herida, de un volcán humano. Es curioso como la educación, la escuela u otros sistemas de represión tienen tanto poder de persuasión, que pueden esconder en lo más profundo del ser, estructuras de convivencia o hundir sensaciones que, cualquiera de su recuerdo, convierte a la gente en mascaras feas casi irreconocibles.













9 de Julio de 2010

