Criticar es más fácil
Quien trabaja en comunicación lo sabe, criticar está chupado. Y encontrar la frase que te hunde en el agujero, es una cuestión de horas. Curiosamente, no se tiene que escribir demasiado para plantear los argumentos de ataque, la sangre empieza a hervir desde el primer momento y las palabras envenenadas salen como chispas desde un lugar muy profundo.
Quizás es un símil fácil, pero a veces uno piensa que es como algo caliente y amargo que sale de una herida, de un volcán humano. Es curioso como la educación, la escuela u otros sistemas de represión tienen tanto poder de persuasión, que pueden esconder en lo más profundo del ser, estructuras de convivencia o hundir sensaciones que, cualquiera de su recuerdo, convierte a la gente en mascaras feas casi irreconocibles.
Crear es complicado, porque siempre se empieza con la pregunta de la verdad. Es realmente verdad lo que se dice de éste o aquel? Es realmente correcto y lógico nuestro comportamiento en esta situación o en la otra? Realmente todas esos hechos son iguales o se distinguen en la mayoría de las veces? Para encontrar un nuevo aspecto a una cosa, se debe cambiar el ángulo de mira. Si siempre mantenemos el mismo ángulo de mira, la misma visión que tenían nuestros antepasados, los cambios ni siquiera existirían.
Joseph Beuys, artista alemán de la segunda parte del siglo 20 siempre utilizaba el ejemplo de las palabras para demostrar la complejidad de la creación. Decía que siempre se habla del “parado” o de los “parados”, cuando la sociedad se refiere a las personas que no tienen trabajo. Pero, también decía, que con esa palabra “parado”, no solamente se describía una situación, sino que con el tiempo esa palabra también contenía y contiene una valoración de la gente que está “parada”.
Nos está transmitiendo la sensación de que esta gente que está “parada”, lo está, porque es un poco “parada”. Quiere decir lento, o con menos ganas de trabajar. De aquí a “quizás son ellos mismos culpables” y ”porqué tenemos que responsabilizarnos de esa gente” hay un paso corto. Beuyes decía, que un nuevo camino empieza con determinar y definir de nuevo las cosas o las situaciones. Estaba convencido de que las palabras provocan nuevos pensamientos, hasta nuevos sentimientos. En comparación con los viejos que llevan a los mismos puertos, a la misma argumentación, a acuerdos fáciles y comúnes porque tratan de pensamientos conocidos y estancos.
Decía, ” si llamásemos a los parados” “los No-Consumers”, seguramente la sociedad los consideraría como un grupo necesario, en vez de sobrar. Y seguramente se llegaría a conceptos diferentes de integración, fórmulas nuevas que les proporcionarían trabajo o contratos flexibles y les haría participar más rápidamente en el ciclo de marketing moderno.
En los sesentas se hablaba “del tercer mundo” como aquellos que no tenían nuestro mismo estilo de vida. Hasta que en los ochenta alguien les llamó “Mercados emergentes”. Y ahora lloramos, porque Obama habla más con China, la India, Russia y Brasil que con nosotros, los europeos. Pero cuesta, cuesta crear nuevas palabras. Nuevos conceptos que codifiquen nuevas formas de ver y vivir. Que te hagan pensar diferente. Que te estimulen a abrir un nuevo sobre en la conciencia del comportamiento, de la ética o de la convivencia. Cuesta explicar porqué tiene sentido empezar de nuevo o no gastar más tiempo en un camino por el que han ido ya muchos otros. Cuesta ser creativo y reinventarse cada día para entender que nadie quiere realmente lo nuevo. Que es más fácil aceptar lo conocido, aunque de verdad no te lleve a nada. Cuesta apostar toda la vida a lo desconocido, cuando la gente quiere comprar lo conocido y conocen incluso el precio.
Cuesta apostar siempre a lo que “no tiene precio”. Por eso puede que trabajar en publicidad canse más que otras profesiones, porque cualquier cliente instintivamente siempre busca o piensa en algo conocido, manejable, que no le pida arriesgar nada.
Publicado por Urs Frick











9 de Julio de 2010


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