Friday, 02 July 2010

Respirar diseño

pollock

Me meto en Google y escribo: diseño. ¿y que descubro? un mundo, un mar, el universo: no hay horizonte. Hay diseñadores donde no te puedes ni imaginar (¿en la nave Mir?). Hay diseñadores gráficos, de moda, de joyas, diseñadores de interior, industriales, que quizá son lo más comentados, por cierto.

Los diseñadores de páginas web viven sentados junto a los que diseñan programas; los diseñadores de interiores comparten habitat con los que diseñan jardines, los de cocinas comparten dormitorio con los diseñadores de baños. Pero aun me sorprenden más los diseños experimentales, los de investigación, el diseño de registros: fascinante. Y voy un pasito más lejos: yo misma soy licenciada en diseño, diseño de comunicación, en Alemania, claro.

Me paro, reflexiono y me pregunto: ¿el mundo necesita tanto diseñador? ¿o que esta pasando?

El diseño hoy es más importante que nunca para las personas.

El hace posible poder diferenciarnos: el diseño nos ayuda a encontrar nuestra personalidad y reflejarla, contar como somos. El diseño es nuestro DNI: nos diferencia del vecino, entre hermanos y primos, nos ayuda a buscar amigos: los neo punks con los neo punks, los trendis con los idem, osos con osos, las pijas con las pijas. Los objetos que nos rodean hablan como libros abiertos de nosotros, cuentan que pensamos, como somos, como vivimos y que nos gusta o no, el pasado, lo que ganamos, que nos importa y lo que no nos importa nada de nada. Camisetas, libros, ceniceros, sopas o zapas minuciosamente elegidas. Todo ello pensado, reflexionado, valorado, por mucho que pretendan aparentar casual, no, nada, cero. ¿Cuantas veces nos hemos enamorado de algo y lo hemos comprado sólo porque refleja como nos sentimos? unas cuantas, fijo. Es una emoción materializada: ¡perfecto!

Ese sillón, aquella maleta, una chaqueta, esa página web son capaces de contar a los demás como somos: son una suerte de subtítulos. El diseño que elegimos deja ver un trocito de nuestra verdad. Dime que pack tiene el perfume que compras y te te diré que: a/ caracter, b/cuenta corriente, c/animo, d/corazón, e/metas e f/ ilusiones tienes. Fijo que no me equivoco. Lógico ese pack, además, suele valer más que el liquido que contiene. No conozco a nadie que este de compras y se lie a leer los ingredientes del producto que compra; lo compramos con los ojos, por la apariencia, por el subidón de ego o de hormonas o de lo que sea que nos pega.

El diseño de tu tarjeta profesional cuenta más de ti que tu nombre, el apellido, tu cargo y la empresa: la tarjeta es una cotilla. En Alemania hay un viejo refrán que dice: ” muéstrame tus zapatos y te diré quien eres”, pues eso.

Vivimos en un mundo donde cada vez estamos más preocupados por nosotros mismos, cada vez más individualista, por eso el diseño toma un valor de suma importancia. Nos ayuda a encontrarnos a nosotros mismos y lo mejor, a comunicarlo a los demás, con esa rapidez que nos exige nuestra civilización.
Los productos se visten, se disfrazan y maquillan según su público. Y ese el trabajo de los diseñadores: porque, resumiendo, si algo tenemos claro es que un buen diseño es un éxito. Y punto. Sólo tenemos que mirar a nuestro alrededor: respirar, comer, beber, soñar diseño.

Publicado por Uschi Henkes

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