Celebrities: Reputation management y Twitter management
Ashton Kutcher protagonizó hace unos días una metedura de pata en Twitter muy similar a las que acostumbra a hacer Alejandro Sanz. De hecho, los últimos errores de ambos han sido muy similares. El actor lanzó un tweet en contra del despido del entrenador de fútbol americano Joe Paterno, sin saber que a éste lo habían despedido por ocultar a las autoridades una denuncia de abusos sexuales a menores. Cuando se informó del motivo, volvió a Twitter a pedir disculpas… demasiado tarde. Una masa de usuarios enfurecida había cargado contra él por sus declaraciones.

Kutcher, de los primeros en utilizar esta red social, el primero en superar el millón de seguidores, el mismo que invierte en starts up digitales y que cree de verdad en la importancia de los medios sociales, ha tomado una decisión. Ha anunciado en su blog personal que a partir de ahora la gestión de su Twitter pasará de forma secundaria a manos de su equipo de asesores, como medida de supervisión de sus tweets, con el fin de garantizar la calidad de su contenido. Este tipo de problemas, que generalmente son inocentes y no esconden maldad, son magnificados cuando se trata de un/una celebritie. Porque sus tweets llegan a millones de personas. Y porque arruinan su marca personal. ¿Metemos a un equipo detrás?
Los usuarios siguen a personas famosas porque les interesa conocer su vida, su verdad, su versión y sus defectos. Pero nos olvidamos de que en estos casos, la persona es a la vez marca y humano. Y, como marca, tiene unos objetivos de marketing que cumplir.
Los famosos cometen errores que luego no saben cómo gestionar, lo cual es un peligro constante para su imagen y para la reputación de las organizaciones que representan. Son estos daños colaterales los que demuestran la necesidad de profesionalidad en la gestión de la imagen pública.
Pero, ¿Cómo hacerlo?
Estas medidas suenan impopulares porque realmente el arte en la gestión se encuentra en cómo hacerlo. Un equipo de reputation managers debe encontrar el equilibrio para intervenir, para compaginar profesionalidad con naturalidad sin anular el espíritu de las redes sociales.
Publicado por Marta Albaladejo











9 de Julio de 2010


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