Internet, el principio del paraíso
Suena como a locura, pero un sobrino mío, que siempre ha tenido dificultades en hacer amigos, me estaba hablando de su banda y de las aventuras que corren. Lo contaba con un brillo en sus ojos, que daba la sensación de que algo de paraíso debía tener internet. No me explicaba nunca bien quienes eran su amigos, la verdad, ni siquiera conoce sus nombres o su edad, pero se sintió muy feliz hablando de sus talentos y capacidades. Para muchos, el juego de rol es una maravilla. Tú eliges tu físico, tus habilidades, tu edad o te juntas con tus compinches y a la aventura.
Así es internet en general. Puedes contactar con facilidad con miles de personas, siempre de tú a tú. Sin que te preguntes permanentemente, este tío es muy viejo, o esta tía seguramente no hablara como yo. En internet todos esos complejos, esa mente crítica, dudosa, que tenemos durante todo el día y aún mas durante la noche, no existen. En internet todos, de repente, somos iguales y actuamos sin estos frenos culturales. Hablamos igual, actuamos igual y aceptamos consejos de gente con quienes quizás en la calle ni nos miraríamos. Incluso toda la comunicación que los espíritus tienen, (quizás deberíamos definirnos así) cuando nos movemos en internet, es amable, educada, positiva y según Hegel constructiva, buscando una síntesis. Exactamente lo contrario de lo que se vive durante todo el día en la otra pantalla.
No hay tertulia sin broncas. No hay forma de escuchar a la gente en televisión sin que nos cuenten la única verdad, que es exactamente la contraria que dice el señor de en frente. Qué horrible es el permanente enfado de todos esos políticos y representantes de la prensa y de la iglesia y de los partidos y de las comunidades y de las empresas y de los sindicatos. Es increíble que todos esos representantes inteligentes, tengan la capacidad de estar en un estado de enfado permanente, todo un año o incluso cuatro y además, manteniendo la sensación de ser realmente útiles e importantes para la sociedad.
En cambio, navegando por internet, si hay paz. Nadie te grita o te toma por idiota o subnormal o te cuenta permanentemente que el presidente miente o que el otro es un chorizo. Simplemente porque no están. Ni los partidos, ni el Gobierno, ni la iglesia ni los representantes de no sé qué institución. Tampoco están las empresas, ni las marcas….. O quizás si están, pero en internet no tienen importancia. Porque son uno, igual que yo soy uno.
Mi página o portal, es igual de grande como el de ellos. Incluso puede ser más interesante, ágil y mejor escrito. Es curioso ver como los tamaños se relativizan, quizá mejor dicho, como se democratizan en internet. Y nadie realmente sabe o se pregunta, si detrás hay un tío en un garaje o una empresa multinacional. Así se crean nuevas necesidades, mercados, marcas y mañana con esos nuevos compradores se puede hablar de forma diferente, más personal, más inteligente, más de tú a tú. Más como nos decían que se hablaba en el jardín del edén.
Publicado por Urs Frick












9 de Julio de 2010


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